jueves, 24 de mayo de 2007

Mejor no creer

Hace algunos años,un amigo, sufrió un accidente terrible del que salió ileso milagrosamente (perdón no quise decir eso). Resulta que, mi amigo, tenía una profunda crisis. Llevaba años pensando que toda su vida la había dilapidado en un ir venir de estudios, lecturas y ociosidad. Decidido a romper con su vida intrascendente busco ayuda en su parroquia de toda la vida (aquella que dejó de pisar después de la primera comunión) y se apuntó a unos ejercicios espirituales que se organizaban ese mismo fin de semana en un monasterio de la montaña. Cogió ese autobús junto a sus nuevos compañer@s y en una de las miles de curvas cerradas que hay en esos recios caminos de sierra, en un día caluroso, sin nubes, ni tormentas, sin temblores de tierra, ni ninguna razón aparente... cayó una enorme y silenciosa piedra que aplastó una parte del vehículo. Él estaba en la otra. Durante muchos años no alcanzó a comprender por que se salvo. Si era un descreído ¿Por qué Dios lo había ayudado? ¿Por qué había hecho ese milagro? (otra vez la palabra). Hasta que en uno de esas coleciones de cuentos que regalan en el tren (había decidido no volver a pasar por una carretera) encontró estas palabras: La fe y las montañas. Augusto Monterroso (Micro-cuento) - El Cajón deSastre y recordó que, en su cabeza, nunca había dejado de habitar la duda.

2 comentarios:

spparral dijo...

Interesante blog

eL MAQUINISTA... Jesús Galera Peral dijo...

Muchas gracias. Siempre gusta que, lo que uno escribe, le resulte interesante a quien lo lee.