miércoles, 12 de diciembre de 2007

Un pequeño viaje y algunas impresiones sobre algo.

Este puente he realizado un viaje Sevilla. Como es normal hemos visitado los monumentos de la ciudad. No soy un gran visitador de monumentos, en los pocos viajes que he hecho, me gusta más sentarme en un banco o cafetería (mejor esto último), ver pasar a la gente, oírlos hablar y tomar el sol de esa ciudad. Muchos pensaréis que eso se puede hacer en cualquier otro sitio y que no ver los monumentos de las ciudades es desperdiciar la oportunidad de conocer las obras de arte más hermosas, la cultura de esa ciudad, etc. Puede que sea verdad, pero encuentro que mirar a la gente de otras ciudades te ayuda a sentir un poco como ellos y, por consiguiente, a conocerlos. Bueno, este no era el tema que quería comentar. El caso es que decidí ver monumentos, entre ellos la Catedral de Sevilla y Los Reales Alcázares, y me di cuenta que tengo un gusto extraño para el arte religioso. Me explico: no me gusta nada la imaginería religiosa ni muchas catedrales. En general las catedrales me parecen lóbregas, clasistas, tristes, amenazantes y pomposas al mismo tiempo (en general como una parte importante de la religión católica). En cuanto a la imaginería religiosa, desde que era pequeño, me da miedo. Yo vivo en una ciudad, Murcia, dónde tenemos uno de los imagineros más importantes (Francisco Salzillo) y, sin dudar ni un momento de la calidad y perfección de su obra, no me gusta. Me parece tétrica, con gusto por la escenas llenas de sangre y violentas (creo que ahora lo llamarían "gore") y en general bastante triste. Sin embargo las construcciones que se construyeron en España en época árabe sí que me gustan, también son clasistas, pero están hechas para el deleite, el "bien estar", en definitiva para sentirte cómodo. Cualquier alquería, patio, habitación o jardín hecho en época musulmana en nuestro país relaja, te invita a sentarte a mirar, te invita a descansar y como ya dije antes a mi lo que me gusta es ver pasar a la gente.

P.D. ¿Y a quién le importa lo que a mí me guste?

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