martes, 8 de enero de 2008

Un fino y delgado equilibrio.

Hoy estuve en "Traperos", he colaborado con ellos algunas veces y he dejado algunos amigos/as allí. Generalmente suelo pasear por el rastro, si buscas bien puedes encontrar verdaderos tesoros. Una idea que siempre me ha recorrido la cabeza (creo que la tengo desde niño) es que si agarras un objeto abandonado con cariño, él te recompensa con un recuerdo. Yo siempre he recibido un regalo. Pero hoy no escribo para hablar de eso, ya habrá tiempo en otros mensajes embotellados. Hoy quería hablar de un papel que encontré junto a la puerta del albergue, nunca descubrí la identidad del individuo, así que no creo que nadie pueda sentirse mal por desvelar un pensamiento soñado. Lo que ponía lo transcribo literalmente aquí, a mí me emocionó, espero que a vosotros os llegue:
  • "Guiño los ojos esperando que este sol tardío me caliente. Estoy en esta silla de enea que me acompaña todas las tardes. Yo jamás me sentaba y nunca supe apreciar lo que la vida me regalaba. Aquí aprecio lo que me calienta y olvido mi pasado. Durante unos segundos siento que la modorra me invade y dejo que esta efímera felicidad descanse. Voy dejando que los recuerdos que me angustian se deslicen sobre mi frente con las gotas de sudor y ahora, apoyado en la pared (yo que tantas veces caí al fondo del precipicio), descanso sobre dos patas de mi silla y guardo un fino y delgado equilibrio."
* En muestra de agradecimiento para mis amigos de TRAPEROS DE EMAUS DE MURCIA.

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