miércoles, 19 de noviembre de 2008

Recuerdos 1º

Ayer por motivos familiares, volví a Almería, hacia por lo menos 7 u 8 años que no iba. Tengo una relación extraña con el sitio donde nací y dónde viví una gran parte de mi vida. Por un lado siento rechazo y no encuentro el momento en el que acercarme. Por otro, cuando estoy allí, me acuerdo de gran cantidad de momentos y cosas que me hicieron feliz. Ayer, cuando baje del coche, un golpe de viento (en Almería siempre hace viento), me trajo un montón de recuerdos extraños, imaginarios y felices.
Yo nací y viví en la calle Braulio Moreno, para llegar a mi casa había que pasar por un arco. Mi calle, donde yo jugaba, estaba siempre llena de luz y con un viento que soplaba y arrastraba esa pequeña pelota con la que jugábamos al fútbol. Mi casa era grande, tenía tres pisos, tenía una planta baja, un primer piso (dónde vivíamos nosotros) y una planta alta dónde no vivía nadie. Arriba en la terraza, debido a la humedad del mar (mi casa estaba cerca del puerto), crecía musgo. Nosotros, en Navidad, lo atrancábamos para decorar el Belén. Viví allí de manera permanente hasta los seis años, luego nos trasladamos a Murcia, pero siempre volvimos en vacaciones de verano, semana santa, navidad y puentes largos. Parte de mi vida y de mis recuerdos están en esa casa, en esa calle y en la plaza Sto. Domingo (la plazoleta) dónde jugaba con los amigos que quedaron del colegio y con los que fui creciendo en largos intervalos de tiempo. Ya no conservo a ninguno, ni a ninguna. Si voy a Almería sólo podría llamar a Inma (una muy buena amiga) . Me he propuesto recuperar parte de esa felicidad perdida y como uno en el fondo es exhibicionista, os haré participes. Si alguna vez, por alguna casualidad, alguno de mis antiguos amigos y amigas navegará por la red y descubriera este apunte, por favor que abra la botella y lo lea y, después, si le apetece que la vuelva a lanzar al agua. Si yo la encuentro, no dudaré en seguirle el rastro hasta que nos volvamos a encontrar.
Soy melancólico, lo sé. Pero a mi, a veces, esa melancolía me hace feliz. Yo siempre tuve buenos amigos.

3 comentarios:

giovanni dijo...

Recuerdos, ay, recuerdos de la juventud! Hay maneras más modernas que un papelito en una botella pero me gusta la imagen, sobre todo para la costa de Almería. Ojalá vuelva esa felicidad perdida...
Un saludo

eL MAQUINISTA dijo...

Yo siento que tengo muchos momentos de felicidad. Pero también tengo la sensación que he dejado cosas por el camino sin hacer y que he dejado algunas amistades injustamente olvidadas. Quiero hacer un esfuerzo por recordar, es mi manera de mantener presentes sentimientos, sensaciones y vivencias que deje por que estaba en otra cosa. Un saludo, Jesús.

LaRaKeLa dijo...

Mola cómo has cerrado el texto. Te deseo suerte, que encuentres tantas botellas mensajeras como para cortarte!!

kisses