martes, 28 de abril de 2009

Cuentito 5º.

Ahí va otro cuentito. Ya sabéis que son pequeñas que se me ocurren en instantes inesperados.

  • "Nunca tuve conversación. Estiraba palabras, las retorcía, las golpeaba inmediatamente antes de meterlas en huevo y pasarlas por pan. Siempre las serví rebozadas, acompañadas de gestos de bobo y mirada de 'ya sé, ya sé'. De postre servía buñuelos de humo, impregnados de azúcar interesante y despreciativo. La gente degustaba y saboreaba. No sabían que yo, nunca tuve nada que decir porque estaba vacío."
Espero que alguien los saboree y no los encuentre vacios. Un saludo

2 comentarios:

Gonzalo («Darabuc») dijo...

No está vacío, pero sí impregnado, impregnado de tristeza.

eL MAQUINISTA dijo...

Uno, si no es muy presumido, a veces se mancha. Sin darse cuenta, sin fijarse. Y sólo los demás, al verlo,lo perciben. Un abrazo y gracias por el comentario, Jesús.