martes, 4 de mayo de 2010

Miedo y dolor.




Siempre pensé que el miedo era una vacuna contra el dolor. Uno, por miedo, deja de hacer cosas para no sentir dolor. Yo he sido muy miedoso, pero he querido vivir sin miedo. Nunca quise que me condicionará la vida el temor. Así que, siempre que actué con miedo, lo llamé: prudencia. He sido muy prudente porque no soporto el dolor, pero no sólo el mio, tampoco soporto el dolor de los demás. No porque no entienda que los demás lo puedan tener, sino que no veo por qué la gente tiene que sufrir inútilmente. Hace muchos años, en el país en el que vivo, se causo un dolor enorme a mucha gente. Un pinchazo en el centro del corazón tan oculto, que muchos creíamos que ya no existía. El miedo (quizás la prudencia)lo había mantenido oculto. Ahora muchas personas quieren adormecer su dolor y dejar que aquellos que con su ausencia forzada, con su presencia perdida (lo que pudo haber sido y no fue), descansen donde puedan recordarlos y donde se les devuelva un mínimo de dignidad de la que se les quitó ¿Por qué es tan difícil esto? No lo entiendo.

3 comentarios:

giovanni dijo...

Actuar con prudencia… un buen truco para no sentir miedo. Pero el miedo queda por detrás, un poco escondido y capaz que no salga a la luz. También se puede decir que uno domita los miedos. Yo lo hago. Sin embargo pueda ser bueno de entrar en algunos miedos y dominarlos otra vez o de otra manera.

La presencia perdida de personas queridas sigue doliendo, pero no necesariamente de forma brutal, no pacífica. Que descansen los muertos y los miedos en paz. Y en dignidad. Se podría decir esto de los miedos?

Un abrazo

eL MAQUINISTA dijo...

Lamentablemente los humanos somos los únicos capaces de crear miedos inexistentes. Los animales sólo sufren miedo cuando les sobreviene un peligro real. Las personas tenemos la capacidad de inventarlos (los peligros) y por tanto de sufrir miedos inútiles y desestabilizadores. Es evidente que yo no puedo dejar mis miedos en paz, por mucho que me esfuerce, mi cabeza tiene una capacidad imaginativa que no siempre es placentera.
Pero hablando de lo que no entiendo, no comprendo porque no puede buscarse y enterrarse con dignidad a aquellos desaparecidos en la guerra civil española ¿Por qué no se le ahorra este sufrimiento a los familiares? Tampoco entiendo el resquemor. Supongo (y ahora que lo pongo me suena de una crueldad inaguantable) que cuando alguien mató a otro a sangre fría tendría un motivo ideológico, religioso, ... lo suficientemente fuerte como para que a él no le causara dolor y remordimiento (pensaría que lo merecía o que era vital para su supervivencia - por favor y que nadie entienda que quiero justificarlo-). Si esto es así, una vez hecho ¿por qué seguir causando dolor a los familiares? No puedo entenderlo. Si se hizo por una buena causa (y que conste que pienso que nunca, nunca, nunca hay buenas causas para quitarle la vida a nadie)¿De que tienes que avergonzarte? Sé justo y deja que los familiares entierren a sus muertos. Ahora bien, puede ser que en un pequeño rincón de los que obraron así quede la duda ¿Quizás no hice bien y me equivoque? Desgraciadamente no tiene remedio. Entonces (y esto es lo que menos entiendo) por qué tomar el camino de negarlo todo y de producir más dolor.
Muchos pensaran que es un pensamiento ingenuo, pero creo que más fácil, más rápido y mejor.
Un abrazo, Jesús.

giovanni dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo sobre el derecho de los familiares de desaparecidos en la guerra civil en España u otros países, de saber donde están sus queridos para poder enterrarlos con dignidad y con cierta ceremonia que sirva para los familiares.

Un abrazo